domingo, 13 de octubre de 2019

Fundamentación


La Ley de Educación Nacional N°26.206, sancionada en el 2006, plantea como objetivo de la educación y como obligación de los docentes garantizar el respeto y la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes, de conformidad con lo establecido en la Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.

Es desde esta perspectiva de los derechos humanos proponemos abordar la educación sexual integral en nuestra tarea cotidiana, incluyendo en esta mirada la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral y los propósitos formativos que encabezan los lineamientos curriculares de ESI.

Esta ley que se articula con anteriores legislaciones (Convención Internacional de los derechos del Niño, Declaración Universal de Derechos Humanos), establece que todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Municipal.

Otorga a su vez a la comunidad educativa un rol activo para la promoción y protección de derechos y nos compromete a garantizar el efectivo cumplimiento de los derechos de las personas y a intervenir en cuanta oportunidad se evidencie que los derechos están siendo vulnerados.

Asumiendo nuestra responsabilidad como docentes para acompañar el proceso de construcción de la sexualidad de nuestras alumnas/os y entendiendo además que: 

«El término «sexualidad» se refiere a una dimensión fundamental del hecho de ser humano. (…) Se expresa en forma de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones. La sexualidad es el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o espirituales. (…) En resumen, la sexualidad se practica y se expresa en todo lo que somos, sentimos, pensamos y hacemos» (Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud, Guatemala, 2000).

“La sexualidad, como una de las dimensiones constitutivas de la persona, presente de diferentes maneras, es relevante para su despliegue y su bienestar durante toda la vida".

La sexualidad está muy relacionada con la construcción de la subjetividad, es decir con la forma en que cada persona, en la interacción con otras (familia, escuela, grupos sociales y la sociedad en general) se va constituyendo desde pequeña y se convierte en un ser único e irrepetible.

La sexualidad es inherente al ser humano y como tal está presente en el hecho educativo y en la relación pedagógica que se da en la escuela. De este modo, los adultos y los docentes tenemos un rol clave en acompañar integralmente a los niños, niñas y jóvenes en sus procesos de crecimiento y de construcción de la sexualidad, en su experiencia de crecer y vivir.

Es en esta tarea que nos proponemos reflexionar sobre nuestros supuestos, estereotipos, prejuicios, incertidumbres y certezas sobre la sexualidad, lo cual implica revisar las tensiones, perspectivas y las diversas miradas que tenemos al respecto. Hacer visibles estos aspectos, nos permitirá transformar y/o desnaturalizar algunas de las lógicas de pensamiento y nuestras prácticas en la escuela para considerar y ampliar nuevas propuestas y dispositivos pedagógicos que supongan a la vez nuevas reflexiones respecto a las formas de trabajo que propiciamos en el aula y en la escuela.

Desde el enfoque de ESI, se pretende abordar contenidos vinculados con la promoción de la salud que favorezcan la construcción de saberes y habilidades para la toma de decisiones conscientes y críticas en relación con el cuidado del propio cuerpo y el ajeno, las relaciones interpersonales, el ejercicio de la sexualidad y de los derechos, el respeto por la diversidad, el rechazo a todas formas de discriminación.

El trabajo que proponemos con las familias, al igual que con niñas y niños, supone entonces generar climas de confianza, de participación, de diálogo y escucha sostenida, que propicien el debate, el análisis y la reflexión  así como la expresión de emociones y sentimientos y el respeto por las opiniones de todos y todas para poder asumir juntos la tarea de acompañar a niños, niñas en su crecimiento y desarrollo. Pensar proyectos de vida donde la sexualidad y la afectividad estén incluidas y que contribuyan a imaginar y hacer posible una sociedad más solidaria y democrática para todos y todas.

Estos espacios de encuentro con la comunidad educativa, también comprenden contenidos relacionados a la promoción de la igualdad de oportunidades para varones y mujeres y la promoción de los derechos a través del análisis, la reflexión de los modos en que resolvemos las situaciones de la vida cotidiana y las formas de organización familiar, incorporando modelos no sexistas, y cuestionando las visiones estereotipadas y los roles fijos asignados a mujeres y varones.

En el marco de esta propuesta, nuestro trabajo pretende  implementar el abordaje centrado en los criterios que sustentan los Lineamientos Curriculares de Educación Sexual Integral aprobados por el Consejo Federal de Educación en mayo del 2008: la afectividad, el conocimiento, valoración y cuidados del cuerpo humano, los valores (solidaridad, amor, cooperación, respeto a la intimidad propia y ajena, respeto por la vida e integridad de las personas y por el desarrollo de actitudes responsables hacia la sexualidad) y la participación de los niños, niñas y adolescentes y de sus familias.

La decisión de abordar la Educación sexual integral nos  compromete  a trabajar en forma conjunta y compartida con los demás, desde una concepción de sexualidad amplia, vista como un entramado constituido por múltiples dimensiones: social, psicológica, política, biológica, jurídica, ética y espiritual.








Si queres conocer mas sobre el  Programa Nacional de Educación Sexual Integral:      https://www.educ.ar/recursos/107056/educacion-sexual-integral









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