La Ley de Educación Nacional N°26.206,
sancionada en el 2006, plantea como objetivo de la educación y como obligación
de los docentes garantizar el respeto y la protección de los derechos de niñas,
niños y adolescentes, de conformidad con lo establecido en la Ley 26.061 de
Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.
Es desde esta perspectiva de los derechos humanos proponemos abordar la
educación sexual integral en nuestra tarea cotidiana, incluyendo en esta mirada
la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral y los propósitos formativos que
encabezan los lineamientos curriculares de ESI.
Esta ley que se articula con anteriores legislaciones (Convención
Internacional de los derechos del Niño, Declaración Universal de Derechos
Humanos), establece que todos los educandos tienen derecho a recibir educación
sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal
y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires y Municipal.
Otorga a su vez a la comunidad educativa un rol activo para la promoción
y protección de derechos y nos compromete a garantizar el efectivo cumplimiento
de los derechos de las personas y a intervenir en cuanta oportunidad se
evidencie que los derechos están siendo vulnerados.
Asumiendo nuestra responsabilidad como docentes para acompañar el
proceso de construcción de la sexualidad de nuestras alumnas/os y entendiendo
además que:
«El término «sexualidad» se refiere a una dimensión fundamental del
hecho de ser humano. (…) Se expresa en forma de pensamientos, fantasías,
deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y
relaciones. La sexualidad es el resultado de la interacción de factores
biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o
espirituales. (…) En resumen, la sexualidad se practica y se expresa en todo lo
que somos, sentimos, pensamos y hacemos» (Organización Panamericana de la Salud /
Organización Mundial de la Salud, Guatemala, 2000).
“La sexualidad, como una de las dimensiones constitutivas de la persona,
presente de diferentes maneras, es relevante para su despliegue y su bienestar
durante toda la vida".
La sexualidad está muy relacionada con la construcción de la
subjetividad, es decir con la forma en que cada persona, en la interacción con otras
(familia, escuela, grupos sociales y la sociedad en general) se va
constituyendo desde pequeña y se convierte en un ser único e irrepetible.
La sexualidad es inherente al ser humano y como tal está presente en el
hecho educativo y en la relación pedagógica que se da en la escuela. De este
modo, los adultos y los docentes tenemos un rol clave en acompañar
integralmente a los niños, niñas y jóvenes en sus procesos de crecimiento y de
construcción de la sexualidad, en su experiencia de crecer y vivir.
Es en esta tarea que nos proponemos reflexionar sobre nuestros
supuestos, estereotipos, prejuicios, incertidumbres y certezas sobre la
sexualidad, lo cual implica revisar las tensiones, perspectivas y las diversas
miradas que tenemos al respecto. Hacer visibles estos aspectos, nos permitirá
transformar y/o desnaturalizar algunas de las lógicas de pensamiento y nuestras
prácticas en la escuela para considerar y ampliar nuevas propuestas y
dispositivos pedagógicos que supongan a la vez nuevas reflexiones respecto a
las formas de trabajo que propiciamos en el aula y en la escuela.
Desde el enfoque de ESI, se pretende abordar contenidos
vinculados con la promoción de la salud que favorezcan la
construcción de saberes y habilidades para la toma de decisiones conscientes y
críticas en relación con el cuidado del propio cuerpo y el ajeno, las
relaciones interpersonales, el ejercicio de la sexualidad y de los derechos, el
respeto por la diversidad, el rechazo a todas formas de discriminación.
El trabajo que proponemos con las familias, al igual que con niñas y
niños, supone entonces generar climas de confianza, de participación, de
diálogo y escucha sostenida, que propicien el debate, el análisis y la reflexión
así como la expresión de emociones y sentimientos
y el respeto por las opiniones de todos y todas para poder asumir juntos la
tarea de acompañar a niños, niñas en su crecimiento y desarrollo. Pensar
proyectos de vida donde la sexualidad y la afectividad estén incluidas y que
contribuyan a imaginar y hacer posible una sociedad más solidaria y democrática
para todos y todas.
Estos espacios de encuentro con la comunidad educativa, también
comprenden contenidos relacionados a la promoción de la igualdad de
oportunidades para varones y mujeres y la promoción de los derechos a través
del análisis, la reflexión de los modos en que resolvemos las situaciones de la
vida cotidiana y las formas de organización familiar, incorporando modelos no
sexistas, y cuestionando las visiones estereotipadas y los roles fijos
asignados a mujeres y varones.
En el marco de esta propuesta, nuestro trabajo
pretende implementar el abordaje centrado en los criterios que
sustentan los Lineamientos Curriculares de Educación Sexual Integral aprobados
por el Consejo Federal de Educación en mayo del 2008: la afectividad, el
conocimiento, valoración y cuidados del cuerpo humano, los valores
(solidaridad, amor, cooperación, respeto a la intimidad propia y ajena, respeto
por la vida e integridad de las personas y por el desarrollo de actitudes
responsables hacia la sexualidad) y la participación de los niños, niñas y
adolescentes y de sus familias.
La decisión de abordar la Educación sexual integral nos
compromete a trabajar en forma conjunta y compartida con los
demás, desde una concepción de sexualidad amplia, vista como un entramado
constituido por múltiples dimensiones: social, psicológica, política,
biológica, jurídica, ética y espiritual.
Si queres conocer mas sobre el Programa Nacional de Educación Sexual Integral: https://www.educ.ar/recursos/107056/educacion-sexual-integral


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